sábado, 16 de noviembre de 2019

Uso mis palabras


Yo me llamo Sara porque antes había niñas que también se llamaron,
cierra la puerta de tu mazmorra que imagino que no pasan peces,
imagino que no pasa nadie, nadie quien tú quieres que pase,
resulta que ellos no han visto a nadie que golpee una puerta o una mesa,
a una mesa como un hermano que golpea una puerta porque su madre no puede golpear,
a nadie porque nadie golpea nada, nada de lo que nadie puede saber que golpean aunque sea mentalmente ese golpe hacia la nada
de nada de lo que se ahoga en el medio del mar, que es la más allá,
nadie sabrá nunca jamás de lo que se cuecen cuando habas no son,
hoy he conocido a una voluntaria de la cruz roja,
no es verde ni de derechas, no es de izquierdas sino de Holanda,
hoy he conocido a alguien que con 65 años es voluntaria del mundo,
he conocido a otra que es Faro de su padre,
con toda la luz hecha,
con todo el puente haciendo radio,
he conocido a gente pero no lo publico en las historias porque no lo se explicar,
se conocer la libertad alrededor de los mares,
se conocer el agua donde nada se padece sino se siente,
porque cuando alguien sufre no muestra la cara porque le cara a los demás,
yo que he visto a mi cordón umbilical siendo mujer,
nadie perdió en aquella guerra de blisters sino de roces,
ahora que no olvido nada nado entre todas mis luces sin cerilla,
ahora que cuando salto no me canso,
ahora que empiezo a entender que las páginas en blanco van por la 76,
gracias a mi,
porque nadie más que en la juventud está la inquietud por cambiarlo todo,
no me aislo aunque el frío me deje a un lado del todo,
me preveen sin leerme,
cuando yo soy más que brazos,
piernas que saltan y abrazan,
mi vida es un cohete hacia galaxias que solo brillan por todos,
me definen sin conocerme ni vivirme,
no juzgo a nadie ni preveo la lectura de los ojos,
respeto en amor todo el espacio del que escapan todos,
sigo escribiendo de madrugada sin explicar lo que vivo,
no quiero que me quieras ni que utilices lenguajes dolientes,
se tú, como lo soy yo escribiendo mientras vivo.


jueves, 7 de noviembre de 2019

Las flechitas hacia Urano, la vuelta al Sol.


                                                 



Era de noche en aquella manera de mirar, parece de locas aquella manera de caerse, desde hace algún tiempo imagino que si alguien llora muy fuerte para un lado después tiene que desayunar limón y naranjas, por eso de yo no poder hacerlo, por aquel informe médico donde dicen que no coma cítricos. El silencio es un hueco largo lleno de pensamientos color jazmin, el silencio es como una madrugada llena de fotos, el silencio no reposa sino que se rebosa en nosotros:

Debajo de la marea hay aletas rotas, la mía debe ser roja y también flota, 
con este ritmo interior me dibujo mis imperios mentales,
cálido pensamiento de volantes, 
voto en los soplos de la infancia, 
leo tanto el horóscopo como la distancia,
mira que puñado de lágrimas emerge en este pueblo, 
tengo a algunos muy lejos detrás de aquellos molinos del alma, 
esta isla es un nombre en si misma, 
las sábanas blancas son como un imperio de sal, 
esta isla es mi línea de la mano mi rosario sin religión,
ya sabe usted que aquí abajo la orilla es un círculo sin meta,
no me tienen que ir detrás para decirme un qué tal,
tengo un lado del corazón con seda y soda,
boca bajo pienso más de frente,
como si nunca hubiese probado el lodo, 
aquel cubo lleno de nubes es mi agÜita fresca,
ahora que el pueblo ha sacado sus lobos, 
ahora que la mejor llamada es la que no está paga, 
siguen los incendios sin quemar toda la brasa de aquella hoguera, 
la coleta y la trenza, el colorete y los 30,
la lucecita en mi sien al final de la libreta, 
adivina adivinanza qué es todo lo que llevamos en nuestros asientos, 
destreza y limones para estos corazones, 
la cabeza en lo alto como un ascensor que llega a la riqueza,
que no es otra que esta que nos da rumbo ante la flaqueza del que cerca su desdicha, 
añórate cuando no te escribas, añórate cuando la lava no te haga cosquillas, 
y es que chiquitita tú eres como la alegría de las veces,
de las voces y de los vasos que alzamos al aire, 
sigue siendo reincidente planetaria con bolsillos mortales,
aire y espacio, creencia y fe, constante y latente,  
seguirá siempre siendo verano en la flechita que va hacia Urano.