jueves, 3 de abril de 2014

Hoy llueve

Son las 5 de la tarde, aquí adentro llueve sin parar, lo de ahí afuera es solo humedad. Tengo las manos nerviosas, nerviosas de pensar, lloro pensando en alguien y vuelve a llover, sin paraguas, sin capucha, sin necesidad.
No quiero hablar, quiero estallar, canaliza me digo, canalizalo todo por ese río que llevas dentro, pero hoy no tengo ganas, hoy no quiero razonarlo y analizarlo todo para quedar como la chica que comprende a todos mientras ella llueve fuerte alrededor de sus charcos.

No me va el drama, ni las explosiones de dolor gratuitas, y hoy siento que sino siento estallo. Anoche volví a soñar con ellos, sobretodo con uno, volvía mi abuelo aparecerse en el sueño con gafas grandes y ropa a juego, me miraba desde una silla y yo tenía mucho miedo, abría los ojos, sabía que había sido un sueño, los cerraba y ahí seguía, no se iba, como mi miedo de pensar que estaba viendo a alguien que ya se fue.
He comprendido que lo que duele no es el hecho, sino el temor a sentirte paralizada, ese momento en el que empiezas a ver todos tus adoquines pintados de un color que tú no elegiste, y es como si cayera pintura del cielo y empapara aceras, pasarelas y escaleras, esas que te tenían en el cielo si apretabas un botón. Te sientes pequeña, intentas controlar las ganas de caer y piensas que todo irá bien, pero el golpe te sienta como una bocanada de nieve caliente.

Supongo que todo esto es como un bofetón bajo el agua, como un vendaval en las dunas, como una caída pero subiendo. Las cuerdas esta vez no están desechas, solo ha sido el golpe que te tambalea, pero nadie dijo que ser trapecista en una cuerda rosa fuera fácil. Hoy no me siento bien, estoy esperando a que me rebobinen como aquellas cintas viejas de infancia, a que guarden un trocito al final para grabar la mejor escena, que esto solo sea una toma falsa que te lleve a lo verdadero, que lo verdadero sea lo despacio que quizás haya que saltar, sin saber cómo se salta despacio desde el espacio, pero con la seguridad de que la realidad con dosis de calma puede ser una cuna, o una cama, o una vida a la par.

2 comentarios:

  1. También me he sentido así alguna vez
    Me gusta mucho como escribes, Shara.
    Un abrazo!

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  2. Wua,que fluidez de palabras.
    Increíble, me ha encantado :)

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