Tenemos un buzón de sugerencias con notas mentales de color celeste que si le hacemos caso creamos paisaje, creamos mirada de barrio con forma de patio. La claridad de este cielo es como la bebé de mi amiga estirándose para rozar el
mundo, somos una fiesta propiedad privada con vistas al amar lo que hacemos, cómo lo hacemos y dónde aterriza todo ello, un vuelo en el aire para seguir viajando por fases solares hacia nuestra constelación. Las turbulencias, los sillones pequeños y los pasillos apretados somos nosotros, el despegue, el abrazo al llegar, el olor de otra ciudad, de esa ciudad, somos nosotros. Somos la señal que emite el cuerpo después de leer el pensamiento, el ceda el paso que da paso a un huerto de ilusiones, las palabras cortas haciendo camino, te quiero te tienes que decir, te quiero te lo tienes que hacer.
viernes, 14 de mayo de 2021
lunes, 13 de abril de 2020
31 días con nosotros.
Después de un mes confinados seguimos conjugando verbos mentales que rimen con libertad. Después de afirmar mentalmente que la cuarentena puede durar 60 días, 60 más uno, más dos y tres en tiempos de reflexión, de la nada y del todo, de lo que queramos elegir sin que sea impuesto, impuesto acatado el de no salir, ese si.
Tenemos ahora que salir en nosotros, darnos una vuelta por el bar de nuestra mente, pasear por el parque de nuestros recuerdos, ir al supermercado de nuestros logros y fracasos, caminar sin rumbo por las arterias rojas de una noche de primavera, abrigarnos cuando el viento sople en ese banco de la mirada perdida hacia “qué pasará después de esto”, acariciarnos el cuello mientras observamos como nuestros pies imaginan la orilla del mar, mover la cabeza de lado a lado mientras el pelo nos cae en la cara del hoy, mirarnos los labios mientras dicen te quiero en la línea fina de los planos de la casa hacia todas las casas que quieres, pestañear sin marearte al verte llorar por la vulnerabilidad que no hace diferencias y excava más la brecha ya vulnerada, aplaudir y llorar sin saber por qué mientras el cielo se hace nuevo, mientras nosotros nos hacemos un poquito más pequeños ante la inmensidad de las estrellas que siguen brillando cada día, pasear hacia los trabajos imaginarios por tus piernas mientras todos vamos precipicio abajo llegando al mar, es verano, la noche más corta del año, volveremos a pasearnos fuera de nosotros, pero ahora tenemos que caminarnos, tocarnos por dentro, la oportunidad impuesta de no tener que hacer nada ‘para’ sino por ‘todos’ nuestros lugares interiores que se alegrarán de conocernos un poquito mejor.
📷Le saqué esta foto a mi amiga en las Dunas de Maspalomas en un otoño mental por ser esto Canarias.
viernes, 3 de abril de 2020
El cielo no tiene tos.
Una
tecla y el mundo ha dado error 404
un
virus dando tos a un mundo entero
tápese
la boca
lávese
las manos
vea
morir a los de las casitas que construyeron aquel país
llore
con vino
salte
casi al mar desde su ventana
emoción
con aquella canción
mareas
verdes con mascarillas tapándole la tos al mundo
rezar
antes de dormir se convierte en un gracias generalizado
emoción
A se encuentra con emoción B y tosen juntas
la C
está en casa más que nunca
sanytol
curando las heridas que veremos en aquella brecha global
sectores
vulnerables a los que les sube la fiebre,
mamá
África ojalá que no lleguen a tu casa con más cobros
ponte
el codo en la boca
las
ventanas están de boda, juran aplaudir para aprender a vivir
A-B-C-
volvamos a comenzar
tiremos
la jerarquía como papel higénico
desmontemos
la pirámide y reescribamos los derechos
en
el cajetín de la sanidad usemos los mejores subrayadores
educación,
servicios sociales, ciencia, limpieza, dependientes, hagamos el cajetín más
grande, cabíamos todos y lo sabían, lo sabemos, y:
ahora
que estás mas limpito mundito de nadie
ahora
que sabemos que un bichito puede arrasar como una ola,
volcán
de malvasía vuelve a darnos lava de cariño,
la
ternura del vídeo de mi abuela ya está en la carpeta Marzo20CORONAVIRUS.
la
voz de la presentadora que se emociona con el aplauso de las 8
las
8 limpiadoras rezando por nosotros sin padre nuestro sino con actitud viral de
la que no sale en Twitter
creo
en las casas que vamos a tener que crear
esta
isla sigue su costura, bordeándose ella sola, limpiándose
¿Maspalomas
sigues ahí? qué ganas de verte, nos queda un ratito, esperaremos, seguiremos
revolviéndonos, leyendo, estando inquietos, otras lloraremos, y sobre todo
reíremos porque así nos salvamos de todo los que conocemos la importancia de la
parcela feliz al principio del corazón,
pum-pum-pum
ojalá volvamos todos a nacer,
ilusa,
seguro, creyente el doble,
latido
relámpago haz de tu tormenta un sendero con balcones de flores y manteles rojos
de cuadritos bonitos
ahí
afuera está por salir la primavera
las
primeras veces
las
primeras oportunidades
los
primeros abrazos después de un bicho verde que ha hecho volar a almas azules
📷30.03.20
sábado, 16 de noviembre de 2019
Uso mis palabras
Yo me llamo Sara porque antes había niñas que también se
llamaron,
cierra la puerta de tu mazmorra que imagino que no pasan
peces,
imagino que no pasa nadie, nadie quien tú quieres que pase,
resulta que ellos no han visto a nadie que golpee una puerta
o una mesa,
a una mesa como un hermano que golpea una puerta porque su
madre no puede golpear,
a nadie porque nadie golpea nada, nada de lo que nadie puede saber que golpean aunque sea mentalmente ese golpe hacia la nada
a nadie porque nadie golpea nada, nada de lo que nadie puede saber que golpean aunque sea mentalmente ese golpe hacia la nada
de nada de lo que se ahoga en el medio del mar, que es la
más allá,
nadie sabrá nunca jamás de lo que se cuecen cuando habas no
son,
hoy he conocido a una voluntaria de la cruz roja,
no es verde ni de derechas, no es de izquierdas sino de
Holanda,
hoy he conocido a alguien que con 65 años es voluntaria del
mundo,
he conocido a otra que es Faro de su padre,
con toda la luz hecha,
con todo el puente haciendo radio,
he conocido a gente pero no lo publico en las historias
porque no lo se explicar,
se conocer la libertad alrededor de los mares,
se conocer el agua donde nada se padece sino se siente,
porque cuando alguien sufre no muestra la cara porque le
cara a los demás,
yo que he visto a mi cordón umbilical siendo mujer,
nadie perdió en aquella guerra de blisters sino de roces,
ahora que no olvido nada nado entre todas mis luces sin
cerilla,
ahora que cuando salto no me canso,
ahora que empiezo a entender que las páginas en blanco van
por la 76,
gracias a mi,
porque nadie más que en la juventud está la inquietud por
cambiarlo todo,
no me aislo aunque el frío me deje a un lado del todo,
me preveen sin leerme,
cuando yo soy más que brazos,
piernas que saltan y abrazan,
mi vida es un cohete hacia galaxias que solo brillan por
todos,
me definen sin conocerme ni vivirme,
no juzgo a nadie ni preveo la lectura de los ojos,
respeto en amor todo el espacio del que escapan todos,
sigo escribiendo de madrugada sin explicar lo que vivo,
no quiero que me quieras ni que utilices lenguajes
dolientes,
se tú, como lo soy yo escribiendo mientras vivo.
jueves, 7 de noviembre de 2019
Las flechitas hacia Urano, la vuelta al Sol.
Era de noche en aquella manera de mirar, parece de locas aquella manera de caerse, desde hace algún tiempo imagino que si alguien llora muy fuerte para un lado después tiene que desayunar limón y naranjas, por eso de yo no poder hacerlo, por aquel informe médico donde dicen que no coma cítricos. El silencio es un hueco largo lleno de pensamientos color jazmin, el silencio es como una madrugada llena de fotos, el silencio no reposa sino que se rebosa en nosotros:
Debajo de la marea hay aletas rotas, la mía debe ser roja y también flota,
con este ritmo interior me dibujo mis imperios mentales,
cálido pensamiento de volantes,
voto en los soplos de la infancia,
leo tanto el horóscopo como la distancia,
mira que puñado de lágrimas emerge en este pueblo,
tengo a algunos muy lejos detrás de aquellos molinos del alma,
esta isla es un nombre en si misma,
las sábanas blancas son como un imperio de sal,
esta isla es mi línea de la mano mi rosario sin religión,
ya sabe usted que aquí abajo la orilla es un círculo sin meta,
no me tienen que ir detrás para decirme un qué tal,
tengo un lado del corazón con seda y soda,
boca bajo pienso más de frente,
como si nunca hubiese probado el lodo,
aquel cubo lleno de nubes es mi agÜita fresca,
ahora que el pueblo ha sacado sus lobos,
ahora que la mejor llamada es la que no está paga,
siguen los incendios sin quemar toda la brasa de aquella hoguera,
la coleta y la trenza, el colorete y los 30,
la lucecita en mi sien al final de la libreta,
adivina adivinanza qué es todo lo que llevamos en nuestros asientos,
destreza y limones para estos corazones,
la cabeza en lo alto como un ascensor que llega a la riqueza,
que no es otra que esta que nos da rumbo ante la flaqueza del que cerca su desdicha,
añórate cuando no te escribas, añórate cuando la lava no te haga cosquillas,
y es que chiquitita tú eres como la alegría de las veces,
de las voces y de los vasos que alzamos al aire,
sigue siendo reincidente planetaria con bolsillos mortales,
aire y espacio, creencia y fe, constante y latente,
seguirá siempre siendo verano en la flechita que va hacia Urano.
jueves, 17 de julio de 2014
La cronología de un vuelo
Hay momentos en la vida en los que decidimos ser racionales, aunque solo sea por unos minutos, tocar la gloria del razonamiento como si ningún daño tuviese poder, mente y mirada, mirada y miento, la miopía me permite verme de lejos, imaginándome incierta en la mirada de alguien que se cree acierto, me pasa a veces que observo mi sombra bailando y mirando el cielo, reuniendo a pájaros que se creen perdidos con el único afán de perderse entre ellos.
Creo en la vida como creo en el café, creí a ciencia ciega para poder dejar de ver, y me toco por dentro cuando por fuera algo quema, y creo en la vida me repito, porque nunca he dejado de ver. Tenemos la capacidad de intuirnos volando con otros pájaros, tenemos la suerte de saber que los muros son imaginarios, que el que vuela como una ola siente como un loco, y no pretendas escuchar mis ladridos porque yo prefiero llorar en algún nido con rima sin sentido.
Imaginarme imperfecta en los brazos del que mira al cielo primero y después a mi, me parece humano sin verso complicado, somos almas con partículas conectoras, con pentagramas pintados de música azul, con razonamientos cortos y esperanzas largas. No le tengo miedo a los balcones colgantes porque en él habitan las almas de otros que siempre llevo en mi ser, a ellos nunca los despedí, pero sí los recé, por la creencia interior de que una flauta tenga más poder que un arma, por ese rezo que implora pero no invoca en vano, nunca lineal, pero siempre leal.
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