sábado, 4 de marzo de 2023
Las palabras y la luz
El caparazón de aire que nos protege merece ovación, somos tozudos, nos enseñan la vergüenza como una tabla de multiplicar, el aire inexacto nos invita al baile, seguimos multiplicando y avergonzándonos, el aguante se premia como símbolo de estabilidad pero ¡qué coño!, somos flexibles con horarios pero no con nuestro propio trato, lo último y lo principal es la relación que tenemos con el sujeto A, hacia nosotros, amor-que-nace que-crece que está que se-establece. El caparazón de aire es como aquel artículo que escribías para tu profesor de historia, un mantel de posibilidades en el que se sirve tu pizza favorita, la perspectiva nace de la distinción, el objetivo no es la meta sino la posibilidad de dudar de si lo que "te ofrecen" es lo que quieres. La reflexión no se disculpa, no es ingenua, es la dependencia que tienes con tu ética, a veces de blanco y desapercibida, a veces de rojo y con tanta vida. El acento de un abrazo, la patología de lo inexacto, eso que se escapa pero te enseña, te desmarcas pero te acercas, te intuyes, te fotografías con tus sueños análogos y te pones en el tablón de la ilusión ¡cómo no!.
sábado, 9 de octubre de 2021
Pensar desde una isla mientras un volcán suelta lava en otra isla.
Pensar desde una isla mientras un volcán suelta lava en otra isla.
No sé escribir del imaginario de las demás personas sino empiezo por el
mío. Pienso que el dolor sin nadie quererlo cerca es una de
las formas más reales de estar vivo, en el nacimiento de esa herida albergan
los sueños desviándose de camino, el pasado siendo bucólico y el tropiezo necesario de encontrarnos ante nosotros mismos. Mirar al dolor de frente supone tener la cabeza
vacía para que atraque en el puerto mental un barco como el Titanic de grande y
ver cómo se hunde, se salvarán pensamientos y otros no entrarán en la tabla,
una selección al azar de la que no vamos a tener mucho poder de decisión.
Cuando era pequeña intuía lo que significaba nacer en una isla, ahora, con unos cuantos años más estoy en el arduo trabajo comprensivo de valorizar qué es ser de isla, reír en una isla, llorar en una isla, amar en una isla, quedarte sin tabla en esta isla. El significado de isla engloba a 8 trozos de tierra situados en el Atlántico de la mirada del mapa, semi-juntas siendo una, el otro día a la vecina del primero izquierda le estalló el corazón, produciendo así un paro cardiaco a todos sus vecinos, sus habitantes actualmente están con sondas y monitorizados, están en el nacimiento de una herida y no deja de caer ceniza en el respirador, en las sábanas blancas de hospital, la imagen está en todas las cadenas, en todos los periódicos con o sin ideología, la imagen es una tortura gigante que nace del fondo del mar pero sale por la boca de una montaña, la lava es como un viaje de sangre rápida que crea trombos, este bombeo incesante hace que se amputen pueblos, que se cubran plazas y caigan campos de trabajo, los vulcanólogos analizan y apuntan mientras el ascensor con los medicamentos para los habitantes se avería, la naturaleza en su estado más salvaje creando una naturaleza bruta y de picón, caliente, que vibra debajo y rompe en superficie, nuestros vecinos acaban de vivir un golpe total, la caída de todos los bolos por el camino, el pleno de una herida.
Todo ello hace que vuelva a preguntarme, ¿qué no es ser de isla? Porque lo que es no podremos señalizarlo nunca, porque lo que es está tan vivo y natural que no lo queremos, es ver la herida en un boleto del Euromillón, acertar hasta el reintegro y no querer haberlo comprado. ¡Pero si no éramos nadie para todos los de ahí afuera! ¡Pero si de aquí ya habíamos nacido hace millones de años! Apendicitis, cesárea a público abierto, el rugido del dolor que será post dolor y escribirán de el en libros de historia, y me digo: vecina del primero izquierdo aguanta tú eres el ático que coloca el decorado del cielo estrellado, no dejes de pulverizar las estrellas aleatoriamente, yo sé que tú eres el rey mago de la constelación, seguiremos pidiéndote deseos como quien aprieta fuerte la mano del que quiere y está cerca, está lejos o está en la memoria, tira de tu memoria y vuelve al inicio, tú eres el camino.
viernes, 14 de mayo de 2021
Mirada de barrio con forma de patio
mundo, somos una fiesta propiedad privada con vistas al amar lo que hacemos, cómo lo hacemos y dónde aterriza todo ello, un vuelo en el aire para seguir viajando por fases solares hacia nuestra constelación. Las turbulencias, los sillones pequeños y los pasillos apretados somos nosotros, el despegue, el abrazo al llegar, el olor de otra ciudad, de esa ciudad, somos nosotros. Somos la señal que emite el cuerpo después de leer el pensamiento, el ceda el paso que da paso a un huerto de ilusiones, las palabras cortas haciendo camino, te quiero te tienes que decir, te quiero te lo tienes que hacer.
lunes, 13 de abril de 2020
31 días con nosotros.
Después de un mes confinados seguimos conjugando verbos mentales que rimen con libertad. Después de afirmar mentalmente que la cuarentena puede durar 60 días, 60 más uno, más dos y tres en tiempos de reflexión, de la nada y del todo, de lo que queramos elegir sin que sea impuesto, impuesto acatado el de no salir, ese si.viernes, 3 de abril de 2020
El cielo no tiene tos.
sábado, 16 de noviembre de 2019
Uso mis palabras
a nadie porque nadie golpea nada, nada de lo que nadie puede saber que golpean aunque sea mentalmente ese golpe hacia la nada
jueves, 7 de noviembre de 2019
Las flechitas hacia Urano, la vuelta al Sol.
Era de noche en aquella manera de mirar, parece de locas aquella manera de caerse, desde hace algún tiempo imagino que si alguien llora muy fuerte para un lado después tiene que desayunar limón y naranjas, por eso de yo no poder hacerlo, por aquel informe médico donde dicen que no coma cítricos. El silencio es un hueco largo lleno de pensamientos color jazmin, el silencio es como una madrugada llena de fotos, el silencio no reposa sino que se rebosa en nosotros:
jueves, 17 de julio de 2014
La cronología de un vuelo
jueves, 10 de julio de 2014
Mi visado en tu cartera
jueves, 5 de junio de 2014
Fue Mayo
Me han invitado a un baile y he dicho que sí, la niña de aquí adentro quiere bailar, y me entra la risa, cómo si yo supiese vivir de otra manera pienso, pero me entra la risa por el cuello, y la luz por la memoria de los ojos ajenos que quisieran olvidarse de algún vuelo perdido. Deberíamos decirnos más lo guapos que estamos cuando miramos al suelo y vemos el cielo, debería ponerme más ese vestido rojo y decirte que la curiosidad más bonita siempre está a punto de pasar cuando me pasas por encima.
Se han perdido muchas almas en ese momento de querer encontrarse, se han unido ríos de diferentes océanos en el momento en el que encontrar no se convierte en poseer sino en ser poseído. Se han enganchado bocas con el mejor revés dejando atrás lo amargo de corazones limón. Sigue mi verdad universal sin aparecer y ¡qué bien!, porque mientras, estoy viendo a un mundo ser mundo, a unos ojos oscuros ser la claridad y a mi recobrar lo que nunca quise pedirme por miedo a que el sol volviese a quemar.
Sabía que algún día las manchas de la alfombra se borrarían, porque si una cosa tengo clara es que las manchas no son heridas, y las heridas no son balas, porque quien te apunta con balas es porque algún día fue también ala, y claro, las manchas se borran, las balas se descomponen y las heridas te hacen esperar con la boca abierta un agua que se parezca al ruido que hace tu sonido preferido.
He visto dragones negros siendo palomas blancas, y a mi imaginación enloquecer de amor por lo que no sabía que estaba por llegar, como si estar y llegar fuera tan fácil.
Podéis comeros vuestra soberbia en la fiesta de bufones a la que habéis sido invitados, y no es insulto sino reflexión en alto, me quedaré en la ventana mirando como nos está pasando la vida, como me siento encima de ella, con los pies colgando hacia la galaxia en la que creo, imaginándome siempre imperfecta.
Hay quien espera eternamente esa invitación al lugar donde se queman los destrozos, como si el amor fuera quemar ropa pasada y comprar un armario nuevo, yo mientras veo como me devuelven el mar, sin botellas, natural, con su orilla y su marejada, con su infancia y su madurez, con la piel, porque el mar tiene mucha piel. Podríamos llamarnos mar antes de amor, e independencia antes que experiencia.
Ayer me dijeron en infinitivo que el dolor también tiene adrenalina, y yo me imaginé a un pecho explotando y recomponiéndose a la vez, como ese momento en el que la disciplina se vuelve coraje y el coraje caricia, y te bebes el mejor sorbo de todos, el de la perspectiva, esa que amenaza al futuro con muchos grados de presente.
Volvéis a tachar de intensos a los que entre líneas miran más acá, y digo acá porque antes de mirar hacia allá hay que mirar desde dentro, supongo que tachar solo hace que queramos seguir leyendo lo que hay debajo:
Hablo de ti conmigo,
que no es más que yo diciendo la verdad,
y de mi madre y sus ojos,
hablo de mi hermana y su amor,
siempre de mi padre y su risa,
de mi hermano y su abrazo,
de ellos en el bar,
de ti en pasado,
del mediterráneo sin medida,
de los que miran arriba,
de los que piensan en bajo,
hablo de mi alma de los 40,
y sus fotos arrugadas,
de enterrar cosas que no cosmos,
hablo de las personas que somos cuando nos dejamos ser,
me visto en viajes y pienso en costas,
nado fuerte cuando lloro,
y hablo siempre hablo.
Candado y mar adentro,
mira como hablan rápido desde el espacio,
mira como camino lento por aquí adentro,
exhala y provoca,
esta es mi órbita sacando tu lodo,
baja la marea y salta,
háblame bajo cariño que el mundo está sordo
miércoles, 30 de abril de 2014
Enciende la luz, estas son mis causas.
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Te voy a soltar como el pelo rubio que a veces cojo de cuerda, te voy a soltar como todo lo que se suelta en el aire y sin avisar, te voy a soltar como quien arroja un desierto en un océano, sin hacer daño, como tú me soltaste cariño.
La era de las posturas encontradas, la era del ego y las defensas bajas, la era del 'eso era lo que éramos', y otras formas de errar. He sido lo que he sentido, con la cabeza alta y baja tras las sábanas, he sido en conjunto y en disyuntivo, he sido infinita pero sin dudas, y con la boca bien cerrada te digo que he sido una curva accidentada que ha recuperado 7 vidas, sin arañar, con viento y comprensiva, he ahí el problema del miedo, querer comprender lo que ya se fue, pero gracias que el golpe no avisa y que terminas por entender que la comprensión no cura, que la empatía puede terminar por caerte mal y que al viento marítimo no lo mete nadie en vereda, ni quiero.
No me avergüenzo de reconocer que fui una ciega ante el pánico, ni que caí antes que el caos, pero me levanto antes que el amanecer sin exigirle a ningún alma que me acune al anochecer, porque primero hay que mecer a los últimos días, que son los que sangran y sonríen a la vez. Rezarle a los prólogos de mi vida imaginaria, que no por ella inferior, explotar para dentro de amor y sacarlo en forma de ballet ruso, sin víctimas sin aire de por medio.
La altanería, las continuas exigencias de quien no es capaz ni de sonreírle al aire, el tono pedante de quien no anda, las malas miradas del envidioso, la soberbia de quien habla de más en los bares del silencio, los sucios prejuicios del incrédulo y los focos apuntando como balas a todo aquel que no piensa como vosotros, basta ya de tanto cuchillo en forma de cuchara que corta la lengua, dejaros llevar, caer si es necesario, pero no me vendáis vuestra comprensión hacia quien quiere tenerlo todo bajo control, con una regla y una escuadra en el bolsillo triangular de su vacío, ni hacia los de arriba que nos aprietan para asustarnos creyendo que hay alguien aquí abajo, llamándonos clase media sin saber por qué muerto lloramos o por qué vivo reímos:
Comprensiva
y también herida,
por haberte tenido pero ya no,
pero feliz de haber sido,
que no siendo sin más.
La república de mi plaza interior te despide,
sin incentivos ni olvidos,
como una madre en un aeropuerto,
como un compañero que flota en el cielo,
fuimos el viernes perfecto
y el jueves universitario que termina demasiado borracho,
no pasa nada,
compraré flores
y me haré coletas altas,
ya sabes
como lo que quisiera ser pero sin querer.
Sin ser travesía voy a atreverme
a cruzar la llama de este viento,
muerde fuerte,
pido paso,
sigue siendo enigma pero no conmigo,
ten hambre pero no de mi,
yo lo lloro a solas,
con la corriente debajo de mi cama,
me has sacado la tormenta al escenario,
¡te dedico la función, bajo el telón!
jueves, 3 de abril de 2014
Hoy llueve
No quiero hablar, quiero estallar, canaliza me digo, canalizalo todo por ese río que llevas dentro, pero hoy no tengo ganas, hoy no quiero razonarlo y analizarlo todo para quedar como la chica que comprende a todos mientras ella llueve fuerte alrededor de sus charcos.
No me va el drama, ni las explosiones de dolor gratuitas, y hoy siento que sino siento estallo. Anoche volví a soñar con ellos, sobretodo con uno, volvía mi abuelo aparecerse en el sueño con gafas grandes y ropa a juego, me miraba desde una silla y yo tenía mucho miedo, abría los ojos, sabía que había sido un sueño, los cerraba y ahí seguía, no se iba, como mi miedo de pensar que estaba viendo a alguien que ya se fue.
He comprendido que lo que duele no es el hecho, sino el temor a sentirte paralizada, ese momento en el que empiezas a ver todos tus adoquines pintados de un color que tú no elegiste, y es como si cayera pintura del cielo y empapara aceras, pasarelas y escaleras, esas que te tenían en el cielo si apretabas un botón. Te sientes pequeña, intentas controlar las ganas de caer y piensas que todo irá bien, pero el golpe te sienta como una bocanada de nieve caliente.
Supongo que todo esto es como un bofetón bajo el agua, como un vendaval en las dunas, como una caída pero subiendo. Las cuerdas esta vez no están desechas, solo ha sido el golpe que te tambalea, pero nadie dijo que ser trapecista en una cuerda rosa fuera fácil. Hoy no me siento bien, estoy esperando a que me rebobinen como aquellas cintas viejas de infancia, a que guarden un trocito al final para grabar la mejor escena, que esto solo sea una toma falsa que te lleve a lo verdadero, que lo verdadero sea lo despacio que quizás haya que saltar, sin saber cómo se salta despacio desde el espacio, pero con la seguridad de que la realidad con dosis de calma puede ser una cuna, o una cama, o una vida a la par.
lunes, 10 de marzo de 2014
He visto a la luna ser sol.
Prometo no prometerte ningún acorde que no haya pasado antes por nuestra perdida de cordura, prometo darme la vuelta cuando tus ojos crean no ver más allá, prometo que no te estoy prometiendo sino viviendo.
Existen mil vidas que desconocía hasta que te presentaste nadando en mi bañera vacía de dudas. Eres sonido real dándole una patada al eco que tiene la manía de diferir la felicidad, eres un sin fin de aplausos directos en el corazón, eres carrera y vuelo, eres cien cosas que aún no sé pero que me muero por descubrir. Eres una aparición estelar por la puerta delantera de mi mirada, y así fue como entraste, de frente, haciendo ruido con un sonrisa y no con grises ni matices.
Es raro el sonido que escucho cuando te pienso en presente, siento cosquillas en mis oídos al no haberte visto antes sonreír al aire, sin pedir nada a cambio más que vida en botes sin tapas, es raro como me dejo ganar por tus bailes de ganas y tus formas perdidas. Deben estar los astros jugando a las alineaciones más explosivas, deben haber apostado alto, por eso he subido hasta ti. Escucho tambores cuando te veo en fotos y levito cuando te tengo enfrente, no soy capaz de definir, ni de reunirme para hablar de ti, solo sé que no te prometería nada que no haya pasado primero por tu boca, porque de ti alejo el gris, y los olores que te traigan malos recuerdos, prometo no borrar nada, solo escribirte en el cuello que las mejores coordenadas están cuando abres la boca y pides la mía. Eres mapa que no guía, que no oprime, eres mapa sin más.
jueves, 6 de febrero de 2014
Dardos íntimos
Poco se habla de lo simple que podríamos llegar a ser si fuéramos simples, por suerte, seguimos calculando cuál fue el momento en el que nuestras influencias cósmicas decidieron hacernos tropezar al traernos vestidos más largos que los tacones, anillos que ya no hacen el plural o cartillas de nacimiento esperando despegar de aquella primera identidad. No somos simples en nuestra convención, y algunos creemos en la vida de Marte, que el sí prevalece al no, o que somos chispas esperando un cortocircuito mientras el opio lo toma quien lo ve todo obvio.
Dejar las ventanas bien cerradas no nos evita el desastre para el que también nacimos, los cigarros se apagan, los propósitos se olvidan y el desamor existe. Lo típico no apasiona y lo diferente se asemeja a la física que mueve nuestro aire, los espejos se rompen y lo platónico no te da seguridad, la exageración es momentánea y las ganas se matan bajo las mantas. Esa sensación de levitar, de romper la distancia de seguridad, esa aproximación de una boca que chispea hacia otra que ya se electrocutó, y qué simple parece todo mientras brillamos pegados, ya sea con las reservas que guardamos o con los corazones casa que barnizan nuestras esperas.
Deliberé con mi mar todo lo que el zodiaco no se atrevió a decir, por eso encajé que lo inolvidable sigue sucediendo, y que lo sucedido se pagó deudas que no existían. La libertad de poder bajar por una espalda como quien baja por unas escaleras blandas, esa libertad que a veces ocurre cuando nada más podía pasar, cuando el infinitivo se había convertido en un simple incondicional. No me hace falta equilibrio para mirarte, ni amanecer para madrugarte, solo que ésta escalera me inclina, y yo que sé, hacia tiempo que no corría sin cansarme, por pensarte:
Huele a café y anís,
es invierno en esta farola,
y ayer recordé cómo te conocí,
o mejor, cuándo te rocé sin conocerte,
es un placer pensé,
tú no pensaste hasta que empezó a llover.
Es Febrero en mi pelo,
y tú vuelves con un hacha de menos,
yo aquí con un par de ramilletes rotos,
con un par de letras desvestidas,
pensando que es verano en Urano,
que nadie tiene la culpa,
que las alarmas no sonaron por algo,
que tienes ese algo que produce confusión,
y que "tu confusión te la quito en un baile".
Eres comarca y canción,
eres política kantiana practicando mi razón,
yo una creyente de tus probabilidades,
mientras tropiezo con tus perspectivas celestiales,
eres ciudad asustada a punto de explorar,
¡perdona cariño ese barrio te está demás!,
estoy trazando el océano que dejo tu arqueología,
meciendo tus manías mientras le echo más hielo a tu apología,
¡perdona cariño, vuélveme a mirar!.
miércoles, 29 de enero de 2014
Viento
Con la garra que me ata a todas esas costuras que me estiran los hilos y me hacen sangrar, con las máquinas del tiempo que se congelaron al no verte entrar más en mi habitación. Rompí con aquello que me rompió en trocitos de dos, no creyendo yo en las mitades más que en las de tu boca cuando callan y me dicen todo. Se fueron como los que nos dejaron, se fueron para no irse nunca, y sigo llorando a mis muertos, y a los vivos que parcen estar sin querer. Subí a lo más alto del norte para seguir volando con las alas que me regalaron en el sur, y aquí abajo parece no haberse ido nadie, solo yo cuando tú te vas.
No estuve alerta, ni atenta, nisiquiera estuve a la espera, porque mucho antes tú ya habías llegado para quedarte ssiempre e irte cuando yo frenara todas las velocidades que vomité mientras tú no mirabas. Llegué borracha a casa más veces de las que vacié mis maletas en uno de esos vuelos clandestinos con coordenadas y destino difuminado. Y parece el aire correr más rápido que el agua y parece el agua ahogarme y entregarme toda esa ropa que pensé no necesitar.
Y el amor y el desamor de una historia ilógica ¡menos mal!, de una historia que me grita puntos y resta comas. Miro al cielo más que nunca, papá volvió a donde yo soy sin más, él y su recuerdo, ella y el pulso que no ganamos, yo y todas las conjugaciones que no quise conjugar por miedo a no ser el infinitivo final.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
El año ha pasado.
El año ha pasado como todo lo que pasa sin querer, la miseria ha incrementado, la indignación ha tirado todos los árboles de mi jardín espacial y el verano no vino tan caluroso como aquel en el que tú y yo eramos muchos siendo dos.
viernes, 8 de noviembre de 2013
Huella azul, de nombre Noviembre.
Y todo eso mientras los pájaros se morían de hambre, como ella a la hora del taxi, como ella a la hora de no mirar el reloj.
Tiene la cabeza algo triangular, el corazón en la boca y las manos moviéndose como un loco testarudo sin razón. Camina sin saber a dónde pero siempre sabiendo hacia quien. Parece intranquila, motivada y positiva, eso antes del café, a media tarde es melancólica, divagante y merienda recuerdo, es buena anfitriona, recibe con una media sonrisa a cada recuerdo que no le deja dormir, y después cuando se da la vuelta, voltea su sonrisa y llora para dentro, muy para dentro, le pega algún golpe al aire, pero sin hacer drama, que a veces lo hay.
Nunca aprendió a huir en sentido contrario sino en sentido ascendente, como los astros, se enfrentaba con el viento, con la lluvia y con las goteras de la cocina, su objetivo no era ganar nada, sino nadar en todos los toldos de arena de su ventana.
Elástica, azul, isla, una de esas chicas "que piensan como todas y sienten como nadie".
Ahora siente que llegó el momento de algo y no sabe de qué, serán sus casi 25 que la invitan a algo sin saber con quién.
No cree en la monotonía, ni en la ecuación con resultado obvio, ojos normales, que miran demasiado, todo se lo imagina, porque a la imaginación la mira, la observa, la cuida.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Sin muros en la mirada.
Cuando hablo sola parece que en verdad hablo contigo, echo de menos llegar a 60 años y no poder sentarme en la silla con las mierdas dobladas, echo de menos no imaginarme frente a tu foto y decirte lo bien que me lo pasé anoche mientras la bebida se regalaba entre cada abrazo de bienvenida, y lo echo de menos porque no quisiera que la juventud de hoy tan joven se convirtiera en un descaro que pasa desapercibido el día de mañana. Me imagino en un banco, de esos de madera desgastados, en un parque de una ciudad nocturna, sin viento pero que las hojas se hagan olas cuando los niños pasen, me imagino allí con un cuaderno y un bolígrafo azul escribiéndote lo que me ha sucedido al salir del trabajo, en cada linea habría rimas, conclusiones sin sentido y una manada de melancolía pegada en cada párrafo en forma de plano, te detallaría que llevo puesto y las últimas ideas que se me han ocurrido cuando picaba cebolla y pena.
Me imagino comprando muchas plantas de colores, abriendo la caja de fotos muchas noches, y seguro como ahora, sintiéndome gaviota y creyendo, y tramando y temiendo. Me gusta el presente porque me puedo imaginar el futuro que me descuadrará, me gusta ubicarme en algún lado sin saber dónde, me gusta pensar que llevaré mi taza de café preferida a otra casa, porque siento hogares en un asiento de avión, y me muero de pena cada vez que tiro de la cadena de mis recuerdos.
Se que tus ojos son peldaños hacia el cielo, yo seguro llevaré el pelo suelto, los pendientes de perlas y los zapatos a juego, tú me miraras y la ansia te saldrá por los cuadernos que llevas tatuados en cada espera. Me gusta imaginarme en plural de la vida, sucesiva a ella sin pedirle nada que no haya soñado, y dicen que cumplimos años cada vez que matamos los daños, y dicen tantas cosas que no me creo nada, nada que no haya pasado antes por el vaivén de tu grieta, de tu dardo sin diana, de tus trompetas con libertad. Hoy no voy a llorar por lo que no fue, hoy solo sueño con esta sensación precedera que se irá conmigo al mañana, al futuro astral que llevaremos en la mirada.
viernes, 4 de octubre de 2013
Crónica de un viento anunciado.
Hace viento y se que es tu sonrisa del sur que me mece todas las costuras de este norte deshecho, es la madrugada que me llamas con flores en las manos, es la madrugada en la que caigo y me levanto, me busco no me encuentro, me pierdo y lo recupero en toda la debilidad que tengo.
Vacilan las estrellas y todos los intentos de llamarse como tú, pinto mientras todos los colores se desvanecen en el espacio, ese que un día me abandonó en un puerto con cuatro ventanas hacia mi habitación.
De un zapatazo el país se tiro en paracaídas, todo parece derruido en esta ciudadela llena de plumas, en este estúpido corazón que escribe y te mira.
Mira como cae la lluvia en el océano de los pies que bailan sin destino, mira como sonríe tu vecina de la mano del amor que lleva en el abrigo, mira como no puedo dejarte de mirar entre los novecientos niños que sucios se sienten limpios.
De un portazo salen raíces de un calendario sin días, como si tirasen del cielo a seres que siempre serán sonido en todo este ruido. La conjugación de pequeños verbos esperanzadores hacen que te tenga debajo de mi almohada como tuvo el insomnio alguna vez a Morfeo. Sigue lloviendo en el país de los hombres rotos, sigue amaneciendo tras la herida que se esconde en mi perífrasis incompleta de racionamientos sin hambre. Es la hora de correr tras un idioma que algún día será imparable, es la hora de envolverse en el continuo paseo hacia la memoria que no memoriza ni asume, sino se envuelve y se muerde.
Está todo el patio interior en huelga, construyendo algo desde el aire, mi ventana ya no tiene cristales y el balcón es una pasarela que me lleva hacia todo esa infancia que se lleva en las manos, que nerviosa te escriben sin dirección. Atraída por esta cobertura que me hace adelantarme al invierno y perderme en todas las hojas que cambian de color según lo cargado que venga el café, finalmente mi niña interior me preguntó por el líquido que cura las heridas, le respondí que coma mucho, que se alimente de todos los árboles abandonados y de todos los bancos solitarios, no me ha entendido en nada pero sonríe moviendo la cabeza desde el llanto hacia el infinito.
Compro y vendo la base de los comienzos que se produjeron en cada visita inesperada, vale la pena morir interrogándose cuando quien cuelga de la cuerda son nuestras ganas y no nuestras cuestas sin subir. No necesito de los rascacielos mas altos, ni tirarme al vacío para sentir un vértigo que me haga reconocer la cara de miedo que llevo en la espalda, no necesito del incondicional para poder saber que en cada cucharada de sal hay una flor que no está siendo regada.
Como aquel que sabe que todo lo que hay es parte de lo que un día hubo, todo ello mientras los taxis vacíos se emborrachan con cada destino no cobrado. A estas horas alguien estará teniendo alguna asfixia muda mientras se cambia de piel para poder mañana decir: acaba de amanecer, despierta, estas punzadas son por la luz que entra de entre las nubes, muérdete el labio y sal ahí fuera, todos llevan la cara mojada y bajan hasta algún puerto, no te duermas, despierta, esto es solo un paseo, un devenir abierto al aire que te hace remolino, que te hace ser pánico, despierta dos minutos después, total, todos te llaman y tú solo miras a ningún lado como si el despertar fuese un volver, sin saber a dónde, pero toda contigo.
jueves, 25 de julio de 2013
Ensoñación de alta frecuencia
Cuando reviente todo en la cocina quedará la manzanilla para enjuagar las penas, y en el baño quedará jabón para bebernos los recuerdos. Los abecedarios de las costillas que he tocado son el mejor acústico de mi desván. Las pestañas saben a galaxias y ¡cuánto para siempre hay en cada sujetador que se quito sin necesidad de ron! He vuelto más que los trenes, me he mareado en cada vuelta y he tenido que entender que no lo voy a entender jamás.
He desechado la alevosía y he creído en cada salida llena de fuego, he golpeado la casualidad y me he enamorado del sexo de los ángeles, que es ninguno, igual que el mío. No creo en las aceras limpias, prefiero intuir el devenir,
y aceptar que ya no soy la que sospecha otros cuerpos, sino la que vive en ambos.
Desde que me fui de mi me intuí
en cada parada de tu cuerpo
en cada desayuno incierto
me fui de mi para volver a ti.
Quizás la ignorancia olvida tender la ropa
divertirse a dos patas
y sobrar aquello que en medio no llena nada,
y así bebo el jabón de marsella
cuando París se quedo contigo en mi.
No quiero arañar mi invierno dormido,
no quiero llamar pena a los dolores,
me doliste, te dolí, fuimos feliz en singular,
no arañaré mi urbe, ni callaré tu recuerdo,
porque no es dolor, sino besarte el sexo.
Parece que es verano y pensarnos resulta más caluroso,
veo ciudades con luces debajo de esta luna,
aún así, sigues en mis huecos sobrantes,
debajo de la casa imaginaria que quisimos hallar.
Siento que nunca morirás,
ni tú música que fue mía,
he aceptado que cortas y sanas,
ahora yo he decidido coserme a base de ostias.
Veo senderos, y muchas letras que piden ser ordenadas,
veo ya sangre en botellas de vino y arte en lo que vivimos,
quizás ahora deba limpiar las noches y dejarme llevar por la ignorancia,
arder pensativa y caer calle abajo para llegar de nuevo arriba,
no te echo, ni me marcho,
ni resisto ni te estampo.
He vivido en las curvas y su miedo,
he vuelto paseando
y me he ido orgullosa de mi ruido,
¡qué desastre tan ignorante!
y ahora estoy bailando,
a veces triste, a veces llena,
a veces borracha y lunática.
Presiento una vida elástica y dispuesta,
sin coronas pero intencionada,
con poco dinero para consumiciones,
pero llena de leña para arder,
con lemas pasionales y noches contenidas,
presiento las explosiones benéficas
y los días cordiales sin espectáculos.
Te otorgo mis vacilantes escalones,
úsalos cuando quieras descender,
cuando quieras danzar sin entender,
tengo el salón de recuerdos abarrotado,
cuidaré cada lenguaje y dialecto,
frenética bajare mis propias escaleras,
me mataré sin matarte,
no prometo nada porque ya muchos días me enamoré
de aquello en lo que no creía y en lo que era igual a mi.
Hay vivencias que se llevan calladas,
se duelen por lo alto,
y se recorren en cada preciso instante,
¡qué nadie me limpie mis derrotas!
yo no creo en ellas,
ni en las fichas del tablero,
solo en aquel jabón,
en aquella manzanilla que me dice ven,
parece que estoy a punto de emprender,
y seguro que de caer alguna vez,
pero prefiero besos a espesas de los dolores,
porque nadie tocará mis olores, ni yo misma,
giraré la cabeza, no me iré,
estaré bajo la lluvia y escuchare tu voz en las visiones,
en casi todas las regiones de mi mente,
pero dominaré las melodías
y buscaré estrellas,
y subiré a la atmósfera,
todo ello para continuar soñando y
llenándome de escenarios viejos que ya van para nuevos.
No es necesario intentar desechar los éxtasis que vivimos en plural, ni negar los quedan por habitar, esto es como una ensoñación continua, como mitades dominantes y supersticiones que encantan a las derrotas, esto es como una ensoñación de alta frecuencia, donde ser fugaces solo se consigue estrellándose.














