sábado, 4 de marzo de 2023

Las palabras y la luz


El caparazón de aire que nos protege merece ovación, somos tozudos, nos enseñan la vergüenza como una tabla de multiplicar, el aire inexacto nos invita al baile, seguimos multiplicando y avergonzándonos, el aguante se premia como símbolo de estabilidad pero ¡qué coño!, somos flexibles con horarios pero no con nuestro propio trato, lo último y lo principal es la relación que tenemos con el sujeto A, hacia nosotros, amor-que-nace que-crece que está que se-establece. El caparazón de aire es como aquel artículo que escribías para tu profesor de historia, un mantel de posibilidades en el que se sirve tu pizza favorita, la perspectiva nace de la distinción, el objetivo no es la meta sino la posibilidad de dudar de si lo que "te ofrecen" es lo que quieres. La reflexión no se disculpa, no es ingenua, es la dependencia que tienes con tu ética, a veces de blanco y desapercibida, a veces de rojo y con tanta vida. El acento de un abrazo, la patología de lo inexacto, eso que se escapa pero te enseña, te desmarcas pero te acercas, te intuyes, te fotografías con tus sueños análogos y te pones en el tablón de la ilusión ¡cómo no!.

sábado, 9 de octubre de 2021

Pensar desde una isla mientras un volcán suelta lava en otra isla.

 

Pensar desde una isla mientras un volcán suelta lava en otra isla.

 No sé escribir del imaginario de las demás personas sino empiezo por el mío.  Pienso que el dolor sin  nadie quererlo cerca es una de las formas más reales de estar vivo, en el nacimiento de esa herida albergan los sueños desviándose de camino, el pasado siendo bucólico y el tropiezo necesario de encontrarnos ante nosotros mismos. Mirar al dolor de frente supone tener la cabeza vacía para que atraque en el puerto mental un barco como el Titanic de grande y ver cómo se hunde, se salvarán pensamientos y otros no entrarán en la tabla, una selección al azar de la que no vamos a tener mucho poder de decisión.

Cuando era pequeña intuía lo que significaba nacer en una isla, ahora, con unos cuantos años más estoy en el arduo trabajo comprensivo de valorizar qué es ser de isla, reír en una isla, llorar en una isla, amar en una isla, quedarte sin tabla en esta isla. El significado de isla engloba a 8 trozos de tierra situados en el Atlántico de la mirada del mapa, semi-juntas siendo una, el otro día a la vecina del primero izquierda le estalló el corazón, produciendo así un paro cardiaco a todos sus vecinos, sus habitantes actualmente están con sondas y monitorizados, están en el nacimiento de una herida y no deja de caer ceniza en el respirador, en las sábanas blancas de hospital, la imagen está en todas las cadenas, en todos los periódicos con o sin ideología, la imagen es una tortura gigante que nace del fondo del mar pero sale por la boca de una montaña, la lava es como un viaje de sangre rápida que crea trombos, este bombeo incesante hace que se amputen pueblos, que se cubran plazas y caigan campos de trabajo, los vulcanólogos analizan y apuntan mientras el ascensor con los medicamentos para los habitantes se avería, la naturaleza en su estado más salvaje creando una naturaleza bruta y de picón, caliente, que vibra debajo y rompe en superficie, nuestros vecinos acaban de vivir un golpe total, la caída de todos los bolos por el camino, el pleno de una herida.

Todo ello hace que vuelva a preguntarme, ¿qué no es ser de isla? Porque lo que es no podremos señalizarlo nunca, porque lo que es está tan vivo y natural que no lo queremos, es ver la herida en un boleto del Euromillón, acertar hasta el reintegro y no querer haberlo comprado. ¡Pero si no éramos nadie para todos los de ahí afuera! ¡Pero si de aquí ya habíamos nacido hace millones de años! Apendicitis, cesárea a público abierto, el rugido del dolor que será post dolor y escribirán de el en libros de historia, y me digo: vecina del primero izquierdo aguanta tú eres el ático que coloca el decorado del cielo estrellado, no dejes de pulverizar las estrellas aleatoriamente, yo sé que tú eres el rey mago de la constelación, seguiremos pidiéndote deseos como quien aprieta fuerte la mano del que quiere y está cerca, está lejos o está en la memoria, tira de tu memoria y vuelve al inicio, tú eres el camino.


viernes, 14 de mayo de 2021

Mirada de barrio con forma de patio

Tenemos un buzón de sugerencias con notas mentales de color celeste que si le hacemos caso creamos paisaje, creamos mirada de barrio con forma de patio. La claridad de este cielo es como la bebé de mi amiga estirándose para rozar el
mundo, somos una fiesta propiedad privada con vistas al amar lo que hacemos, cómo lo hacemos y dónde aterriza todo ello, un vuelo en el aire para seguir viajando por fases solares hacia nuestra constelación. Las turbulencias, los sillones pequeños y los pasillos apretados somos nosotros, el despegue, el abrazo al llegar, el olor de otra ciudad, de esa ciudad, somos nosotros. Somos la señal que emite el cuerpo después de leer el pensamiento, el ceda el paso que da paso a un huerto de ilusiones, las palabras cortas haciendo camino, te quiero te tienes que decir, te quiero te lo tienes que hacer.

lunes, 13 de abril de 2020

31 días con nosotros.

Después de un mes confinados seguimos conjugando verbos mentales que rimen con libertad. Después de afirmar mentalmente que la cuarentena puede durar 60 días, 60 más uno, más dos y tres en tiempos de reflexión, de la nada y del todo, de lo que queramos elegir sin que sea impuesto, impuesto acatado el de no salir, ese si.
Tenemos ahora que salir en nosotros, darnos una vuelta por el bar de nuestra mente, pasear por el parque de nuestros recuerdos, ir al supermercado de nuestros logros y fracasos, caminar sin rumbo por las arterias rojas de una noche de primavera, abrigarnos cuando el viento sople en ese banco de la mirada perdida hacia “qué pasará después de esto”, acariciarnos el cuello mientras observamos como nuestros pies imaginan la orilla del mar, mover la cabeza de lado a lado mientras el pelo nos cae en la cara del hoy, mirarnos los labios mientras dicen te quiero en la línea fina de los planos de la casa hacia todas las casas que quieres, pestañear sin marearte al verte llorar por la vulnerabilidad que no hace diferencias y excava más la brecha ya vulnerada, aplaudir y llorar sin saber por qué mientras el cielo se hace nuevo, mientras nosotros nos hacemos un poquito más pequeños ante la inmensidad de las estrellas que siguen brillando cada día, pasear hacia los trabajos imaginarios por tus piernas mientras todos vamos precipicio abajo llegando al mar, es verano, la noche más corta del año, volveremos a pasearnos fuera de nosotros, pero ahora tenemos que caminarnos, tocarnos por dentro, la oportunidad impuesta de no tener que hacer nada ‘para’ sino por ‘todos’ nuestros lugares interiores que se alegrarán de conocernos un poquito mejor.
📷Le saqué esta foto a mi amiga en las Dunas de Maspalomas en un otoño mental por ser esto Canarias.

viernes, 3 de abril de 2020

El cielo no tiene tos.


Una tecla y el mundo ha dado error 404
un virus dando tos a un mundo entero
tápese la boca
lávese las manos
vea morir a los de las casitas que construyeron aquel país
llore con vino
salte casi al mar desde su ventana
emoción con aquella canción
mareas verdes con mascarillas tapándole la tos al mundo
rezar antes de dormir se convierte en un gracias generalizado
emoción A se encuentra con emoción B y tosen juntas
la C está en casa más que nunca
sanytol curando las heridas que veremos en aquella brecha global
sectores vulnerables a los que les sube la fiebre,
mamá África ojalá que no lleguen a tu casa con más cobros
ponte el codo en la boca
las ventanas están de boda, juran aplaudir para aprender a vivir
A-B-C- volvamos a comenzar
tiremos la jerarquía como papel higénico
desmontemos la pirámide y reescribamos los derechos
en el cajetín de la sanidad usemos los mejores subrayadores
educación, servicios sociales, ciencia, limpieza, dependientes, hagamos el cajetín más grande, cabíamos todos y lo sabían, lo sabemos, y:
ahora que estás mas limpito mundito de nadie
ahora que sabemos que un bichito puede arrasar como una ola,
volcán de malvasía vuelve a darnos lava de cariño,
la ternura del vídeo de mi abuela ya está en la carpeta Marzo20CORONAVIRUS.
la voz de la presentadora que se emociona con el aplauso de las 8
las 8 limpiadoras rezando por nosotros sin padre nuestro sino con actitud viral de la que no sale en Twitter
creo en las casas que vamos a tener que crear
esta isla sigue su costura, bordeándose ella sola, limpiándose
¿Maspalomas sigues ahí? qué ganas de verte, nos queda un ratito, esperaremos, seguiremos revolviéndonos, leyendo, estando inquietos, otras lloraremos, y sobre todo reíremos porque así nos salvamos de todo los que conocemos la importancia de la parcela feliz al principio del corazón,
pum-pum-pum ojalá volvamos todos a nacer,
ilusa, seguro, creyente el doble,
latido relámpago haz de tu tormenta un sendero con balcones de flores y manteles rojos de cuadritos bonitos
ahí afuera está por salir la primavera
las primeras veces
las primeras oportunidades
los primeros abrazos después de un bicho verde que ha hecho volar a almas azules
📷30.03.20

sábado, 16 de noviembre de 2019

Uso mis palabras


Yo me llamo Sara porque antes había niñas que también se llamaron,
cierra la puerta de tu mazmorra que imagino que no pasan peces,
imagino que no pasa nadie, nadie quien tú quieres que pase,
resulta que ellos no han visto a nadie que golpee una puerta o una mesa,
a una mesa como un hermano que golpea una puerta porque su madre no puede golpear,
a nadie porque nadie golpea nada, nada de lo que nadie puede saber que golpean aunque sea mentalmente ese golpe hacia la nada
de nada de lo que se ahoga en el medio del mar, que es la más allá,
nadie sabrá nunca jamás de lo que se cuecen cuando habas no son,
hoy he conocido a una voluntaria de la cruz roja,
no es verde ni de derechas, no es de izquierdas sino de Holanda,
hoy he conocido a alguien que con 65 años es voluntaria del mundo,
he conocido a otra que es Faro de su padre,
con toda la luz hecha,
con todo el puente haciendo radio,
he conocido a gente pero no lo publico en las historias porque no lo se explicar,
se conocer la libertad alrededor de los mares,
se conocer el agua donde nada se padece sino se siente,
porque cuando alguien sufre no muestra la cara porque le cara a los demás,
yo que he visto a mi cordón umbilical siendo mujer,
nadie perdió en aquella guerra de blisters sino de roces,
ahora que no olvido nada nado entre todas mis luces sin cerilla,
ahora que cuando salto no me canso,
ahora que empiezo a entender que las páginas en blanco van por la 76,
gracias a mi,
porque nadie más que en la juventud está la inquietud por cambiarlo todo,
no me aislo aunque el frío me deje a un lado del todo,
me preveen sin leerme,
cuando yo soy más que brazos,
piernas que saltan y abrazan,
mi vida es un cohete hacia galaxias que solo brillan por todos,
me definen sin conocerme ni vivirme,
no juzgo a nadie ni preveo la lectura de los ojos,
respeto en amor todo el espacio del que escapan todos,
sigo escribiendo de madrugada sin explicar lo que vivo,
no quiero que me quieras ni que utilices lenguajes dolientes,
se tú, como lo soy yo escribiendo mientras vivo.


jueves, 7 de noviembre de 2019

Las flechitas hacia Urano, la vuelta al Sol.


                                                 



Era de noche en aquella manera de mirar, parece de locas aquella manera de caerse, desde hace algún tiempo imagino que si alguien llora muy fuerte para un lado después tiene que desayunar limón y naranjas, por eso de yo no poder hacerlo, por aquel informe médico donde dicen que no coma cítricos. El silencio es un hueco largo lleno de pensamientos color jazmin, el silencio es como una madrugada llena de fotos, el silencio no reposa sino que se rebosa en nosotros:

Debajo de la marea hay aletas rotas, la mía debe ser roja y también flota, 
con este ritmo interior me dibujo mis imperios mentales,
cálido pensamiento de volantes, 
voto en los soplos de la infancia, 
leo tanto el horóscopo como la distancia,
mira que puñado de lágrimas emerge en este pueblo, 
tengo a algunos muy lejos detrás de aquellos molinos del alma, 
esta isla es un nombre en si misma, 
las sábanas blancas son como un imperio de sal, 
esta isla es mi línea de la mano mi rosario sin religión,
ya sabe usted que aquí abajo la orilla es un círculo sin meta,
no me tienen que ir detrás para decirme un qué tal,
tengo un lado del corazón con seda y soda,
boca bajo pienso más de frente,
como si nunca hubiese probado el lodo, 
aquel cubo lleno de nubes es mi agÜita fresca,
ahora que el pueblo ha sacado sus lobos, 
ahora que la mejor llamada es la que no está paga, 
siguen los incendios sin quemar toda la brasa de aquella hoguera, 
la coleta y la trenza, el colorete y los 30,
la lucecita en mi sien al final de la libreta, 
adivina adivinanza qué es todo lo que llevamos en nuestros asientos, 
destreza y limones para estos corazones, 
la cabeza en lo alto como un ascensor que llega a la riqueza,
que no es otra que esta que nos da rumbo ante la flaqueza del que cerca su desdicha, 
añórate cuando no te escribas, añórate cuando la lava no te haga cosquillas, 
y es que chiquitita tú eres como la alegría de las veces,
de las voces y de los vasos que alzamos al aire, 
sigue siendo reincidente planetaria con bolsillos mortales,
aire y espacio, creencia y fe, constante y latente,  
seguirá siempre siendo verano en la flechita que va hacia Urano.   


jueves, 17 de julio de 2014

La cronología de un vuelo


No veo de lejos, tengo miopía, por eso imagino tanto, soy capaz de ver una cordillera en la última estantería del supermercado, soy capaz de imaginarme cosas tan cerca que casi las rozo, creo que me hago pequeña por dentro a medida que me hago mayor, como si ascender descendiendo se pudiera.

Hay momentos en la vida en los que decidimos ser racionales, aunque solo sea por unos minutos, tocar la gloria del razonamiento como si ningún daño tuviese poder, mente y mirada, mirada y miento, la miopía me permite verme de lejos, imaginándome incierta en la mirada de alguien que se cree acierto, me pasa a veces que observo mi sombra bailando y mirando el cielo, reuniendo a pájaros que se creen perdidos con el único afán de perderse entre ellos. 

Creo en la vida como creo en el café, creí a ciencia ciega para poder dejar de ver, y me toco por dentro cuando por fuera algo quema, y creo en la vida me repito, porque nunca he dejado de ver. Tenemos la capacidad de intuirnos volando con otros pájaros, tenemos la suerte de saber que los muros son imaginarios, que el que vuela como una ola siente como un loco, y no pretendas escuchar mis ladridos porque yo prefiero llorar en algún nido con rima sin sentido.

Imaginarme imperfecta en los brazos del que mira al cielo primero y después a mi, me parece humano sin verso complicado, somos almas con partículas conectoras, con pentagramas pintados de música azul, con razonamientos cortos y esperanzas largas. No le tengo miedo a los balcones colgantes porque en él habitan las almas de otros que siempre llevo en mi ser, a ellos nunca los despedí, pero sí los recé, por la creencia interior de que una flauta tenga más poder que un arma, por ese rezo que implora pero no invoca en vano, nunca lineal, pero siempre leal. 

jueves, 10 de julio de 2014

Mi visado en tu cartera




Decidimos rescatarnos cuando el aire que bebemos es salado, decidimos rescatarnos cuando delante quedan conjugaciones a medias, con una carrera y las medias en las piernas de otra. 
Y aplaudo por no llorarte, y por no beberte y quedarme vacía del pasado que sigue siendo, y te nombro en nombre de la rabia, que no es tuya ni mía sino de lo que fuimos. 
La misma inicial me hace devolver las mariposas secas que quedaron del ayer, y no te rías de la desgracia de este jardín muerto porque tú duermes en una urna de cristal haciendo el mismo recorrido para no empañarte. 
No es esto un ataque a aquel Abril, ni a las vacaciones que se nos quedaron a medio hacer, solo es una torre derrumbada, de arena claro, no es una huida, ni un himno, es una alegría pero de dieciséis letras, no es un plagio de lo que fuimos, ni una sospecha intensa de lo que pudimos ser, porque fuimos, y claro, te pienso y te vas, como esos misiles amantes del 66. 

Nací tardía porque pronto ya se había llorado mucho, me quedo aún en la plaza imaginando que tus manos largas puntean las nubes que quedan a medio hacer, a medio estallar, te imagino más de lo que debería como si ya te hubiese enterrado en mis vacaciones mentales. Sé que podrías saltar el muro de Berlín con un acorde, y orar bailando desde lo alto de un cubata, se también que eres ese pie de página que me da miedo, en negrita, bajando el telón por el temor a mi otro yo.

La prisa de mis deseos siempre traicionan a las puertas que dejé barnizadas para no abrirlas más, pero vuelvo a coger ese llavero semilla que me germina, que me come hasta el hueso, y vuelvo a soñar con aviones polares apunto de hacer las paces con mi techo de viento. Chirrían tus murallas cuando me ven acercarme, chirrían mis esperas de polvo, pero ya sabes que hemos dormido sobre cenizas grises siendo color, y es que hemos dormido siendo el refugio de esos pájaros de Manolo, y no pasa nada me digo, y me sigues pasando entre víspera y víspera, como el mejor oficio astral.

Me arrugo por el agua y por la luz, por el infinito que siento a veces tranquila y por las neveras que nos quedan por abrir, porque el dolor cuando se sufre paciente es creciente y no hiriente, y lleno de ies todo el futuro por no ponerle comas de sutura ni risas de desesperación, no sé si estarás en la barra del bar con tus tatuajes multicolor, o llamándote sincera frente al mismo espejo que nos vio ser inmortales, no debería olvidarte nunca, porque a lo ancho has sido el río de esa isla que tanto imaginabas desnuda, y no debería olvidarte porque me perdería herida por alguna pena mañanera traicionando a mis noches de cohetes, a mi archipiélago en forma de dado sumando siempre tus vértices, mis hélices. No es la sombra lo que me hace recordarte sino el vacío que nunca existe cuando redondeo la cicatriz del sur corporal que me hiciste mirando al horizonte, no es el incendio de un desenlace sino la trama de mi desarrollo, he quemado las cenefas de mi cama y me he vuelto a imaginar lila en Octubre entre azules y gargantas agrietadas, he vuelto a volver, ha vuelto a pasar. 


jueves, 5 de junio de 2014

Fue Mayo


Me han invitado a un baile y he dicho que sí, la niña de aquí adentro quiere bailar, y me entra la risa, cómo si yo supiese vivir de otra manera pienso, pero me entra la risa por el cuello, y la luz por la memoria de los ojos ajenos que quisieran olvidarse de algún vuelo perdido. Deberíamos decirnos más lo guapos que estamos cuando miramos al suelo y vemos el cielo, debería ponerme más ese vestido rojo y decirte que la curiosidad más bonita siempre está a punto de pasar cuando me pasas por encima.

Se han perdido muchas almas en ese momento de querer encontrarse, se han unido ríos de diferentes océanos en el momento en el que encontrar no se convierte en poseer sino en ser poseído. Se han enganchado bocas con el mejor revés dejando atrás lo amargo de corazones limón. Sigue mi verdad universal sin aparecer y ¡qué bien!, porque mientras, estoy viendo a un mundo ser mundo, a unos ojos oscuros ser la claridad y a mi recobrar lo que nunca quise pedirme por miedo a que el sol volviese a quemar.

Sabía que algún día las manchas de la alfombra se borrarían, porque si una cosa tengo clara es que las manchas no son heridas, y las heridas no son balas, porque quien te apunta con balas es porque algún día fue también ala, y claro, las manchas se borran, las balas se descomponen y las heridas te hacen esperar con la boca abierta un agua que se parezca al ruido que hace tu sonido preferido.
He visto dragones negros siendo palomas blancas, y a mi imaginación enloquecer de amor por lo que no sabía que estaba por llegar, como si estar y llegar fuera tan fácil.

Podéis comeros vuestra soberbia en la fiesta de bufones a la que habéis sido invitados, y no es insulto sino reflexión en alto, me quedaré en la ventana mirando como nos está pasando la vida, como me siento encima de ella, con los pies colgando hacia la galaxia en la que creo, imaginándome siempre imperfecta.
Hay quien espera eternamente esa invitación al lugar donde se queman los destrozos, como si el amor fuera quemar ropa pasada y comprar un armario nuevo, yo mientras veo como me devuelven el mar, sin botellas, natural, con su orilla y su marejada, con su infancia y su madurez, con la piel, porque el mar tiene mucha piel. Podríamos llamarnos mar antes de amor, e independencia antes que experiencia.

Ayer me dijeron en infinitivo que el dolor también tiene adrenalina, y yo me imaginé a un pecho explotando y recomponiéndose a la vez, como ese momento en el que la disciplina se vuelve coraje y el coraje caricia, y te bebes el mejor sorbo de todos, el de la perspectiva, esa que amenaza al futuro con muchos grados de presente.
Volvéis a tachar de intensos a los que entre líneas miran más acá, y digo acá porque antes de mirar hacia allá hay que mirar desde dentro, supongo que tachar solo hace que queramos seguir leyendo lo que hay debajo:

Hablo de ti conmigo,
que no es más que yo diciendo la verdad,
y de mi madre y sus ojos,
hablo de mi hermana y su amor,
siempre de mi padre y su risa,
de mi hermano y su abrazo,
de ellos en el bar,
de ti en pasado,
del mediterráneo sin medida,
de los que miran arriba,
de los que piensan en bajo,
hablo de mi alma de los 40,
y sus fotos arrugadas,
de enterrar cosas que no cosmos,
hablo de las personas que somos cuando nos dejamos ser,
me visto en viajes y pienso en costas,
nado fuerte cuando lloro,
y hablo siempre hablo.

Candado y mar adentro,
mira como hablan rápido desde el espacio,
mira como camino lento por aquí adentro,
exhala y provoca,
esta es mi órbita sacando tu lodo,
baja la marea y salta,
háblame bajo cariño que el mundo está sordo


miércoles, 30 de abril de 2014

Enciende la luz, estas son mis causas.

Anoche he vuelto a dardos íntimos como una reincidente de puntillas
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Hay personas que solo pertenecen a ellas mismas me dije hace dos noches, hay caprichos de la vida en forma de nichos, y no me vengáis con que la escritura como desahogue es una manguera dramática de soltarlo todo a presión, porque no. Hay quien prefiere hurgar en yagas que no habían sido creadas con actos, otros prefieren tomar el control de barcos para llevarlos a islas imaginarias y ahí ahogarlos con fuego, porque esa es otra, el fuego ahoga cuando no quema.
Te voy a soltar como el pelo rubio que a veces cojo de cuerda, te voy a soltar como todo lo que se suelta en el aire y sin avisar, te voy a soltar como quien arroja un desierto en un océano, sin hacer daño, como tú me soltaste cariño.

La era de las posturas encontradas, la era del ego y las defensas bajas, la era del 'eso era lo que éramos', y otras formas de errar. He sido lo que he sentido, con la cabeza alta y baja tras las sábanas, he sido en conjunto y en disyuntivo, he sido infinita pero sin dudas, y con la boca bien cerrada te digo que he sido una curva accidentada que ha recuperado 7 vidas, sin arañar, con viento y comprensiva, he ahí el problema del miedo, querer comprender lo que ya se fue, pero gracias que el golpe no avisa y que terminas por entender que la comprensión no cura, que la empatía puede terminar por caerte mal y que al viento marítimo no lo mete nadie en vereda, ni quiero.

No me avergüenzo de reconocer que fui una ciega ante el pánico, ni que caí antes que el caos, pero me levanto antes que el amanecer sin exigirle a ningún alma que me acune al anochecer, porque primero hay que mecer a los últimos días, que son los que sangran y sonríen a la vez. Rezarle a los prólogos de mi vida imaginaria, que no por ella inferior, explotar para dentro de amor y sacarlo en forma de ballet ruso, sin víctimas sin aire de por medio.
La altanería, las continuas exigencias de quien no es capaz ni de sonreírle al aire, el tono pedante de quien no anda, las malas miradas del envidioso, la soberbia de quien habla de más en los bares del silencio, los sucios prejuicios del incrédulo y los focos apuntando como balas a todo aquel que no piensa como vosotros, basta ya de tanto cuchillo en forma de cuchara que corta la lengua, dejaros llevar, caer si es necesario, pero no me vendáis vuestra comprensión hacia quien quiere tenerlo todo bajo control, con una regla y una escuadra en el bolsillo triangular de su vacío, ni hacia los de arriba que nos aprietan para asustarnos creyendo que hay alguien aquí abajo, llamándonos clase media sin saber por qué muerto lloramos o por qué vivo reímos:

Comprensiva
y también herida,
por haberte tenido pero ya no,
pero feliz de haber sido,
que no siendo sin más.

La república de mi plaza interior te despide,
sin incentivos ni olvidos,
como una madre en un aeropuerto,
como un compañero que flota en el cielo,
fuimos el viernes perfecto
y el jueves universitario que termina demasiado borracho,
no pasa nada,
compraré flores
y me haré coletas altas,
ya sabes
como lo que quisiera ser pero sin querer.

Sin ser travesía voy a atreverme
a cruzar la llama de este viento,
muerde fuerte,
pido paso,
sigue siendo enigma pero no conmigo,
ten hambre pero no de mi,
yo lo lloro a solas,
con la corriente debajo de mi cama,
me has sacado la tormenta al escenario,
¡te dedico la función, bajo el telón!
   


jueves, 3 de abril de 2014

Hoy llueve

Son las 5 de la tarde, aquí adentro llueve sin parar, lo de ahí afuera es solo humedad. Tengo las manos nerviosas, nerviosas de pensar, lloro pensando en alguien y vuelve a llover, sin paraguas, sin capucha, sin necesidad.
No quiero hablar, quiero estallar, canaliza me digo, canalizalo todo por ese río que llevas dentro, pero hoy no tengo ganas, hoy no quiero razonarlo y analizarlo todo para quedar como la chica que comprende a todos mientras ella llueve fuerte alrededor de sus charcos.

No me va el drama, ni las explosiones de dolor gratuitas, y hoy siento que sino siento estallo. Anoche volví a soñar con ellos, sobretodo con uno, volvía mi abuelo aparecerse en el sueño con gafas grandes y ropa a juego, me miraba desde una silla y yo tenía mucho miedo, abría los ojos, sabía que había sido un sueño, los cerraba y ahí seguía, no se iba, como mi miedo de pensar que estaba viendo a alguien que ya se fue.
He comprendido que lo que duele no es el hecho, sino el temor a sentirte paralizada, ese momento en el que empiezas a ver todos tus adoquines pintados de un color que tú no elegiste, y es como si cayera pintura del cielo y empapara aceras, pasarelas y escaleras, esas que te tenían en el cielo si apretabas un botón. Te sientes pequeña, intentas controlar las ganas de caer y piensas que todo irá bien, pero el golpe te sienta como una bocanada de nieve caliente.

Supongo que todo esto es como un bofetón bajo el agua, como un vendaval en las dunas, como una caída pero subiendo. Las cuerdas esta vez no están desechas, solo ha sido el golpe que te tambalea, pero nadie dijo que ser trapecista en una cuerda rosa fuera fácil. Hoy no me siento bien, estoy esperando a que me rebobinen como aquellas cintas viejas de infancia, a que guarden un trocito al final para grabar la mejor escena, que esto solo sea una toma falsa que te lleve a lo verdadero, que lo verdadero sea lo despacio que quizás haya que saltar, sin saber cómo se salta despacio desde el espacio, pero con la seguridad de que la realidad con dosis de calma puede ser una cuna, o una cama, o una vida a la par.

lunes, 10 de marzo de 2014

He visto a la luna ser sol.


Prometo no prometerte ningún acorde que no haya pasado antes por nuestra perdida de cordura, prometo darme la vuelta cuando tus ojos crean no ver más allá, prometo que no te estoy prometiendo sino viviendo.
Existen mil vidas que desconocía hasta que te presentaste nadando en mi bañera vacía de dudas. Eres sonido real dándole una patada al eco que tiene la manía de diferir la felicidad, eres un sin fin de aplausos directos en el corazón, eres carrera y vuelo, eres cien cosas que aún no sé pero que me muero por descubrir. Eres una aparición estelar por la puerta delantera de mi mirada, y así fue como entraste, de frente, haciendo ruido con un sonrisa y no con grises ni matices.

Es raro el sonido que escucho cuando te pienso en presente, siento cosquillas en mis oídos al no haberte visto antes sonreír al aire, sin pedir nada a cambio más que vida en botes sin tapas, es raro como me dejo ganar por tus bailes de ganas y tus formas perdidas. Deben estar los astros jugando a las alineaciones más explosivas, deben haber apostado alto, por eso he subido hasta ti. Escucho tambores cuando te veo en fotos y levito cuando te tengo enfrente, no soy capaz de definir, ni de reunirme para hablar de ti, solo sé que no te prometería nada que no haya pasado primero por tu boca, porque de ti alejo el gris, y los olores que te traigan malos recuerdos, prometo no borrar nada, solo escribirte en el cuello que las mejores coordenadas están cuando abres la boca y pides la mía. Eres mapa que no guía, que no oprime, eres mapa sin más.

jueves, 6 de febrero de 2014

Dardos íntimos

Hay actos que si se comparten suman vida, aquí una página que hicimos una amiga y yo una noche de primavera, con alguna cerveza en la mesa, con los corazones llenos de heridas, con ilusiones en alto, con las sonrisas en las manos : https://www.facebook.com/pages/Dardos-https://www.facebook.com/pages/Dardos-%C3%ADntimos/329825307143046


Poco se habla de lo simple que podríamos llegar a ser si fuéramos simples, por suerte, seguimos calculando cuál fue el momento en el que nuestras influencias cósmicas decidieron hacernos tropezar al traernos vestidos más largos que los tacones, anillos que ya no hacen el plural o cartillas de nacimiento esperando despegar de aquella primera identidad. No somos simples en nuestra convención, y algunos creemos en la vida de Marte, que el sí prevalece al no, o que somos chispas esperando un cortocircuito mientras el opio lo toma quien lo ve todo obvio.

Dejar las ventanas bien cerradas no nos evita el desastre para el que también nacimos, los cigarros se apagan, los propósitos se olvidan y el desamor existe. Lo típico no apasiona y lo diferente se asemeja a la física que mueve nuestro aire, los espejos se rompen y lo platónico no te da seguridad, la exageración es momentánea y las ganas se matan bajo las mantas. Esa sensación de levitar, de romper la distancia de seguridad, esa aproximación de una boca que chispea hacia otra que ya se electrocutó, y qué simple parece todo mientras brillamos pegados, ya sea con las reservas que guardamos o con los corazones casa que barnizan nuestras esperas.

Deliberé con mi mar todo lo que el zodiaco no se atrevió a decir, por eso encajé que lo inolvidable sigue sucediendo, y que lo sucedido se pagó deudas que no existían. La libertad de poder bajar por una espalda como quien baja por unas escaleras blandas, esa libertad que a veces ocurre cuando nada más podía pasar, cuando el infinitivo se había convertido en un simple incondicional. No me hace falta equilibrio para mirarte, ni amanecer para madrugarte, solo que ésta escalera me inclina, y yo que sé, hacia tiempo que no corría sin cansarme, por pensarte:

Huele a café y anís,
es invierno en esta farola,
y ayer recordé cómo te conocí,
o mejor, cuándo te rocé sin conocerte,
es un placer pensé,
tú no pensaste hasta que empezó a llover.

Es Febrero en mi pelo,
y tú vuelves con un hacha de menos,
yo aquí con un par de ramilletes rotos,
con un par de letras desvestidas,
pensando que es verano en Urano,
que nadie tiene la culpa,
que las alarmas no sonaron por algo,
que tienes ese algo que produce confusión,
y que "tu confusión te la quito en un baile".

Eres comarca y canción,
eres política kantiana practicando mi razón,
yo una creyente de tus probabilidades,
mientras tropiezo con tus perspectivas celestiales,
eres ciudad asustada a punto de explorar,
¡perdona cariño ese barrio te está demás!,
estoy trazando el océano que dejo tu arqueología,
meciendo tus manías mientras le echo más hielo a tu apología,
¡perdona cariño, vuélveme a mirar!.

miércoles, 29 de enero de 2014

Viento

Vuelve a quemarme todo aquello que un día quedo bajo las aguas de un vaso del que yo no bebí. Vuelven a quemarme las manos de quien me tocó despacio porque rápido tenía que correr hacia alguien. Vuelvo en versiones diferentes agarrada a los palos que me llevé por no agarrarme a nada. Vuelve su boca a conjugar con todas esas amarguras que el viento de mi ciudad decidió no llevarse.
Con la garra que me ata a todas esas costuras que me estiran los hilos y me hacen sangrar, con las máquinas del tiempo que se congelaron al no verte entrar más en mi habitación. Rompí con aquello que me rompió en trocitos de dos, no creyendo yo en las mitades más que en las de tu boca cuando callan y me dicen todo. Se fueron como los que nos dejaron, se fueron para no irse nunca, y sigo llorando a mis muertos, y a los vivos que parcen estar sin querer. Subí a lo más alto del norte para seguir volando con las alas que me regalaron en el sur, y aquí abajo parece no haberse ido nadie, solo yo cuando tú te vas.

No estuve alerta, ni atenta, nisiquiera estuve a la espera, porque mucho antes tú ya habías llegado para quedarte ssiempre e irte cuando yo frenara todas las velocidades que vomité mientras tú no mirabas. Llegué borracha a casa más veces de las que vacié mis maletas en uno de esos vuelos clandestinos con coordenadas y destino difuminado. Y parece el aire correr más rápido que el agua y parece el agua ahogarme y entregarme toda esa ropa que pensé no necesitar.

Y el amor y el desamor de una historia ilógica ¡menos mal!, de una historia que me grita puntos y resta comas. Miro al cielo más que nunca, papá volvió a donde yo soy sin más, él y su recuerdo, ella y el pulso que no ganamos, yo y todas las conjugaciones que no quise conjugar por miedo a no ser el infinitivo final.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El año ha pasado.


El año ha pasado como todo lo que pasa sin querer, la miseria ha incrementado, la indignación ha tirado todos los árboles de mi jardín espacial y el verano no vino tan caluroso como aquel en el que tú y yo eramos muchos siendo dos.
El año ha pasado como una operación a corazón abierto, de sutura en sutura, de ruptura en respeto, de respeto en perderlo y ganarlo con creces. 
El año ha pasado como pasaron los malos sobre los buenos para hacerse los buenos inmortales de un mundo no tan bueno ni tan muerto. 
El año ha pasado como quien pide un deseo tras la pestaña caída que se convierte en estrella fugaz, rápido, río abajo cielo arriba. 
El año ha pasado como ese estirón de por la mañana en el que la niña se hace grande y la sonrisa vestido preferido de alguien a quien todavía no conocemos.
El año ha pasado como quien cuenta los azulejos de ese lugar que abandonamos queriendo sin poder, y sobre los que ahora flotamos saltando a la pata coja.
El año ha pasado como quien no habla por no llorar, y generosamente se sienta en el horizonte a esperar a quien se fue pero siempre está.
El año ha pasado como un prólogo difícil de catalogar, olímpicamente raro pero creciente como la luna y su color a melocotón si le echamos imaginación.
El año ha pasado como quien al dormir cuenta peces y no ovejas, buceando boca arriba, escuchando aviones pasar mientras vienen hacia abajo.  
El año ha pasado como si te tirases de una duna y vieras en el aire tu vida volar, a velocidad de vida sin mantenerte en la caída. 
El año ha pasado como esa caricia que a la vez dibuja y escribe sin saberlo, siendo analfabeta de tecnicismos y experta en perdidas repentinas, todo ello con una retina incansable de alegría y sabiduría. 
El año ha pasado como ese momento en el que alguien te da la mano debajo de una mesa y sonríes para siempre aunque la mesa se parta y las manos abracen a otras manos. 
El año ha pasado como quien sopla la vela antes de que terminen la canción, y te la encienden y la repites, y vuelves a soplar rápido como quien sopla un deseo para que rebote en el bolsillo y no escape. 
El año ha pasado como ese portazo que de repente abre un ventanal y te abrigas los pies y desnudas la mente, para así nadar crecimiento adentro y cerradura afuera. 
El año ha pasado para todos en distintos formatos, distintas canciones, distintas risas y prisas, distintos humos, asientos de avión, de barco, de guagua, el año ha pasado como todo lo que pasa rápido y sin mirar atrás, haciendo que se va pero apareciendo entre tragos y sueños, yéndose como quien se va para ningún lugar. 



viernes, 8 de noviembre de 2013

Huella azul, de nombre Noviembre.


Fue hablar y callar, con la impaciencia de que el aire no la llenaba de risa, fue caminar y empezar a volar, con la impaciencia de que las rodillas no volaban tan rápido como sus sueños fugaces.
Y todo eso mientras los pájaros se morían de hambre, como ella a la hora del taxi, como ella a la hora de no mirar el reloj.
Tiene la cabeza algo triangular, el corazón en la boca y las manos moviéndose como un loco testarudo sin razón. Camina sin saber a dónde pero siempre sabiendo hacia quien. Parece intranquila, motivada y positiva, eso antes del café, a media tarde es melancólica, divagante y merienda recuerdo, es buena anfitriona, recibe con una media sonrisa a cada recuerdo que no le deja dormir, y después cuando se da la vuelta, voltea su sonrisa y llora para dentro, muy para dentro, le pega algún golpe al aire, pero sin hacer drama, que a veces lo hay.

Nunca aprendió a huir en sentido contrario sino en sentido ascendente, como los astros, se enfrentaba con el viento, con la lluvia y con las goteras de la cocina, su objetivo no era ganar nada, sino nadar en todos los toldos de arena de su ventana.
Elástica, azul, isla, una de esas chicas "que piensan como todas y sienten como nadie".
Ahora siente que llegó el momento de algo y no sabe de qué, serán sus casi 25 que la invitan a algo sin saber con quién.
No cree en la monotonía, ni en la ecuación con resultado obvio, ojos normales, que miran demasiado, todo se lo imagina, porque a la imaginación la mira, la observa, la cuida.



miércoles, 9 de octubre de 2013

Sin muros en la mirada.


Cuando hablo sola parece que en verdad hablo contigo, echo de menos llegar a 60 años y no poder sentarme en la silla con las mierdas dobladas, echo de menos no imaginarme frente a tu foto y decirte lo bien que me lo pasé anoche mientras la bebida se regalaba entre cada abrazo de bienvenida, y lo echo de menos porque no quisiera que la juventud de hoy tan joven se convirtiera en un descaro que pasa desapercibido el día de mañana. Me imagino en un banco, de esos de madera desgastados, en un parque de una ciudad nocturna, sin viento pero que las hojas se hagan olas cuando los niños pasen, me imagino allí con un cuaderno y un bolígrafo azul escribiéndote lo que me ha sucedido al salir del trabajo, en cada linea habría rimas, conclusiones sin sentido y una manada de melancolía pegada en cada párrafo en forma de plano, te detallaría que llevo puesto y las últimas ideas que se me han ocurrido cuando picaba cebolla y pena.

Me imagino comprando muchas plantas de colores, abriendo la caja de fotos muchas noches, y seguro como ahora, sintiéndome gaviota y creyendo, y tramando y temiendo. Me gusta el presente porque me puedo imaginar el futuro que me descuadrará, me gusta ubicarme en algún lado sin saber dónde, me gusta pensar que llevaré mi taza de café preferida a otra casa, porque siento hogares en un asiento de avión, y me muero de pena cada vez que tiro de la cadena de mis recuerdos.

Se que tus ojos son peldaños hacia el cielo, yo seguro llevaré el pelo suelto, los pendientes de perlas y los zapatos a juego, tú me miraras y la ansia te saldrá por los cuadernos que llevas tatuados en cada espera. Me gusta imaginarme en plural de la vida, sucesiva a ella sin pedirle nada que no haya soñado, y dicen que cumplimos años cada vez que matamos los daños, y dicen tantas cosas que no me creo nada, nada que no haya pasado antes por el vaivén de tu grieta, de tu dardo sin diana, de tus trompetas con libertad. Hoy no voy a llorar por lo que no fue, hoy solo sueño con esta sensación precedera que se irá conmigo al mañana, al futuro astral que llevaremos en la mirada.

viernes, 4 de octubre de 2013

Crónica de un viento anunciado.


Hace viento y se que es tu sonrisa del sur que me mece todas las costuras de este norte deshecho, es la madrugada que me llamas con flores en las manos, es la madrugada en la que caigo y me levanto, me busco no me encuentro, me pierdo y lo recupero en toda la debilidad que tengo.
Vacilan las estrellas y todos los intentos de llamarse como tú, pinto mientras todos los colores se desvanecen en el espacio, ese que un día me abandonó en un puerto con cuatro ventanas hacia mi habitación.
De un zapatazo el país se tiro en paracaídas, todo parece derruido en esta ciudadela llena de plumas, en este estúpido corazón que escribe y te mira.
Mira como cae la lluvia en el océano de los pies que bailan sin destino, mira como sonríe tu vecina de la mano del amor que lleva en el abrigo, mira como no puedo dejarte de mirar entre los novecientos niños que sucios se sienten limpios.

De un portazo salen raíces de un calendario sin días, como si tirasen del cielo a seres que siempre serán sonido en todo este ruido. La conjugación de pequeños verbos esperanzadores hacen que te tenga debajo de mi almohada como tuvo el insomnio alguna vez a Morfeo. Sigue lloviendo en el país de los hombres rotos, sigue amaneciendo tras la herida que se esconde en mi perífrasis incompleta de racionamientos sin hambre. Es la hora de correr tras un idioma que algún día será imparable, es la hora de envolverse en el continuo paseo hacia la memoria que no memoriza ni asume, sino se envuelve y se muerde.

Está todo el patio interior en huelga, construyendo algo desde el aire, mi ventana ya no tiene cristales y el balcón es una pasarela que me lleva hacia todo esa infancia que se lleva en las manos, que nerviosa te escriben sin dirección. Atraída por esta cobertura que me hace adelantarme al invierno y perderme en todas las hojas que cambian de color según lo cargado que venga el café, finalmente mi niña interior me preguntó por el líquido que cura las heridas, le respondí que coma mucho, que se alimente de todos los árboles abandonados y de todos los bancos solitarios, no me ha entendido en nada pero sonríe moviendo la cabeza desde el llanto hacia el infinito.
Compro y vendo la base de los comienzos que se produjeron en cada visita inesperada, vale la pena morir interrogándose cuando quien cuelga de la cuerda son nuestras ganas y no nuestras cuestas sin subir. No necesito de los rascacielos mas altos, ni tirarme al vacío para sentir un vértigo que me haga reconocer la cara de miedo que llevo en la espalda, no necesito del incondicional para poder saber que en cada cucharada de sal hay una flor que no está siendo regada.

Como aquel que sabe que todo lo que hay es parte de lo que un día hubo, todo ello mientras los taxis vacíos se emborrachan con cada destino no cobrado. A estas horas alguien estará teniendo alguna asfixia muda mientras se cambia de piel para poder mañana decir: acaba de amanecer, despierta, estas punzadas son por la luz que entra de entre las nubes, muérdete el labio y sal ahí fuera, todos llevan la cara mojada y bajan hasta algún puerto, no te duermas, despierta, esto es solo un paseo, un devenir abierto al aire que te hace remolino, que te hace ser pánico, despierta dos minutos después, total, todos te llaman y tú solo miras a ningún lado como si el despertar fuese un volver, sin saber a dónde, pero toda contigo.


jueves, 25 de julio de 2013

Ensoñación de alta frecuencia



Cuando reviente todo en la cocina quedará la manzanilla para enjuagar las penas, y en el baño quedará jabón para bebernos los recuerdos. Los abecedarios de las costillas que he tocado son el mejor acústico de mi desván. Las pestañas saben a galaxias y ¡cuánto para siempre hay en cada sujetador que se quito sin necesidad de ron! He vuelto más que los trenes, me he mareado en cada vuelta y he tenido que entender que no lo voy a entender jamás.
He desechado la alevosía y he creído en cada salida llena de fuego, he golpeado la casualidad y me he enamorado del sexo de los ángeles, que es ninguno, igual que el mío. No creo en las aceras limpias, prefiero intuir el devenir,
y aceptar que ya no soy la que sospecha otros cuerpos, sino la que vive en ambos.

Desde que me fui de mi me intuí
en cada parada de tu cuerpo
en cada desayuno incierto
me fui de mi para volver a ti.

Quizás la ignorancia olvida tender la ropa
divertirse a dos patas
y sobrar aquello que en medio no llena nada,
y así bebo el jabón de marsella
cuando París se quedo contigo en mi.

No quiero arañar mi invierno dormido,
no quiero llamar pena a los dolores,
me doliste, te dolí, fuimos feliz en singular,
no arañaré mi urbe, ni callaré tu recuerdo,
porque no es dolor, sino besarte el sexo.

Parece que es verano y pensarnos resulta más caluroso,
veo ciudades con luces debajo de esta luna,
aún así, sigues en mis huecos sobrantes,
debajo de la casa imaginaria que quisimos hallar.

Siento que nunca morirás,
ni tú música que fue mía,
he aceptado que cortas y sanas,
ahora yo he decidido coserme a base de ostias.
Veo senderos, y muchas letras que piden ser ordenadas,
veo ya sangre en botellas de vino y arte en lo que vivimos,
quizás ahora deba limpiar las noches y dejarme llevar por la ignorancia,
arder pensativa y caer calle abajo para llegar de nuevo arriba,
no te echo, ni me marcho,
ni resisto ni te estampo.

He vivido en las curvas y su miedo,
he vuelto paseando
y me he ido orgullosa de mi ruido,
¡qué desastre tan ignorante!
y ahora estoy bailando,
a veces triste, a veces llena,
a veces borracha y lunática.

Presiento una vida elástica y dispuesta,
sin coronas pero intencionada,
con poco dinero para consumiciones,
pero llena de leña para arder,
con lemas pasionales y noches contenidas,
presiento las explosiones benéficas
y los días cordiales sin espectáculos.

Te otorgo mis vacilantes escalones,
úsalos cuando quieras descender,
cuando quieras danzar sin entender,
tengo el salón de recuerdos abarrotado,
cuidaré cada lenguaje y dialecto,
frenética bajare mis propias escaleras,
me mataré sin matarte,
no prometo nada porque ya muchos días me enamoré
de aquello en lo que no creía y en lo que era igual a mi.

Hay vivencias que se llevan calladas,
se duelen por lo alto,
y se recorren en cada preciso instante,
¡qué nadie me limpie mis derrotas!
yo no creo en ellas,
ni en las fichas del tablero,
solo en aquel jabón,
en aquella manzanilla que me dice ven,
parece que estoy a punto de emprender,
y seguro que de caer alguna vez,
pero prefiero besos a espesas de los dolores,
porque nadie tocará mis olores, ni yo misma,
giraré la cabeza, no me iré,
estaré bajo la lluvia y escuchare tu voz en las visiones,
en casi todas las regiones de mi mente,
pero dominaré las melodías
y buscaré estrellas,
y subiré a la atmósfera,
todo ello para continuar soñando y
llenándome de escenarios viejos que ya van para nuevos.

No es necesario intentar desechar los éxtasis que vivimos en plural, ni negar los quedan por habitar, esto es como una ensoñación continua, como mitades dominantes y supersticiones que encantan a las derrotas, esto es como una ensoñación de alta frecuencia, donde ser fugaces solo se consigue estrellándose.